Apártese, hágame un lugarcito. Yo sé que el infierno no es el mejor sitio para refugiarse de la lluvia, pero no vengo aquí por vicio sino por falta de imaginación.Hoy no voy a hablarle de amores perrunos. Tampoco encontrará en este espacio versos lascivos o personajes que se devoren el cuerpo y la soledad. No. Hoy llueve a baldes y las palabras están como locas saltando charcos; se divierten con gerundios impresentables, adjetivos a mansalva y faltas de ortografía. Son unas desfachatadas, si viera cómo juegan bajo la lluvia -se retuercen, cantan, se desnudan, se revuelcan, gritan-. Y me dieron instrucciones precisas: si preguntan por ellas debo realizar un gesto obsceno que no voy a reproducir por decencia (no insista).
El caso es que nos hemos quedado solos. Estas no volverán a tristear de la manera en que solían hacerlo. Y ahora hasta se cag.. en los amores no correspondidos, fíjese qué descaro. Y en el pasado también. Pero no se preocupe… ya parará la lluvia y ahí las quiero ver a estas palabras, el viernes que viene: cansadas y mansitas, las quiero ver…


