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Anzuelos

Hechos.
“Las sirenas no existen”, murmuran los peces.
Ella tiene la boca llena de dientes de tiburón
y oye agazapada sin engullirlos.

Soledad.
Perpleja, ve pasar olas.
En el fondo está harta de no poder morirse.
Respira la superficie del tiempo;
inhala lento y profundo, pero no desfallece.
Ha acudido a los barcos pesqueros,
mas estos se niegan a envasarla.

Canto.
La Dulcinea del agua vegeta en su belleza inútil.
Junta coraje y muerde otra vez el anzuelo.
En la superficie del barco,
los pescadores la increpan
en un idioma extraño.

Sal.
Se sabe híbrido marino.
Hoy también regresa lacerada,
su cuerpo mancha el desierto del agua.

Final

Foto Nicholas Hendrickx
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Otra
estación sin vos.
Te busco bajo las sábanas.
Un fantasma caduco se burla de mí.
Tu cara disuelta ya no es la misma.
El incipiente frío
te sorprende en la humedad de otra piel.

Estoy cansada de las tardes que no vuelven.
Transita mis venas una sangre enfurecida.
Hoy regalo recuerdos: usados, bien cuidados.
Tengo una habitación llena de caricias obsoletas,
de éxtasis nocturnos e hijos no nacidos.

Ya no soporto este dolor en los párpados.
Son espinas bellísimas, días malditos
que te extrañan y muerden el reloj.
Necesito escapar y t
engo un pálpito:
sospecho que estas cosquillas,
curiosidad de otro cuerpo,
son una puerta,
y no volveré
a tu espanto
nunca
más
.

Gastroanatomía

Hay besos crudos.
Una piel entibia mi sombra.
Estamos solos.
Por fin.
Mi sangre se desviste.
Tu boca mastica el perfume.
Ella sabe de deleites.
Saborea mi nostalgia
hasta estallar en lo oscuro.
Mis ojos te muerden.
Tu suavidad es mía.
Esta noche hay
una falsa muerte
que espera entre las sábanas.
Me dejo ir.
Mis manos tienen sabor a vos.
Y al despellejar el milagro
la tristeza bufa.

Ojales


Quiero escribirte y encuentro pezones.
Botones desactivados.
Botones desabrochados.
Botones que arrastran
maletas y recuerdos.

Hay avenidas que palpitan,
venas que gritan incrustadas en mi carne,
mientras escucho que te vas
hacia otra vida, otra ciudad y otra mujer.

Esta tristeza se reinventa en círculo.
Construyo ventanas
por las que arrojarme al mundo
para acabar con el propio de una vez.
No lo consigo.

Me faltará tu piel
en cada cama que halle desnuda.
Nada habrá cambiado en realidad.
Seguiré deseando tenerte cerca.
Maldeciré esta dulzura horrible
que mastica mis horas.

Pezones desabrochados
en mi cuerpo,
botones de costurera manca.
Y al fin encuentro las palabras:
Adiós. Buen viaje.
Ojalá exista un cielo
para esas tardes juntos.

Invención

Foto Petrina Hicks
Cierro los ojos, me retuerzo en lo negro.
Soy prisión de mí.
El recuerdo de tus uñas
despedaza mi espalda.
Tengo cuatro mil mañanas por olvidar
y pronto he de quedar vacía sin tu abrazo.

Mientras tanto
a este cadáver que grita lo llaman pasado.
Yo soy solo su voz quejumbrosa,
sin tu respiración me duele hasta el espanto.

Hoy me extirparía la piel.
Borraría tu perfume de mi sexo;
limpiaría la sangre que te nombra,
despellejando cada palabra viva
boca a boca.

Y cuando no quedara nada de tu rastro insolente,
cuando tu risa fuera similar a otros cientos
y no tuviera que arrancarme los ojos
por no verte:
te inventaría dormido, con esa niñez antigua,
casi idéntico.

Osadía


Si hoy por fin decidís
llegar, verme, abrazar, calmarme,
sentir, besar, morderme, arrasarme:
tendré que rescatarte de esa pena que te ronda;
acariciarte con cadencia y nacer en tu boca.

No hay más remedio. Como extraño homenaje,
pronto el ladrido de los perros
devorará salvaje nuestra sangre.
Y aunque el dolor espere fuera,
que los orgasmos vagabundos
hoy nos vean partir y se conmuevan.
Que tu piel me tiemble hasta estallar,
aunque cumpla su amenaza ese olvido que te nombra.

Porque si es verdad,
si las entrañas amadas se extinguen dolorosas:
gozados por lo muerto, alegres como críos,
no habremos sido sólo carne o sombra.

Proximidad

Estar desnuda frente a vos debajo de este vestido, no me incomoda.
¿Te reís?
Tu risa es un perfume indeleble que yo extraigo con los ojos.
Podría alimentarme de ella ocho o nueve días a la semana,
veintisiete horas por jornada, si fuera necesario.

No me mires así.
Te voy a morder el alma despacito hasta que abras.
Hay cerraduras enormes por todas partes,
rejas que separan tus manos del mundo.

Pero estoy del otro lado, y te espero.
Hay algo tuyo que arde en mí.
Un alarido prodigioso.
Un sudor exquisito.
Un beso húmedo.
Una noche
naciendo
juntos,
a punto
de ser
milagro
otra
vez
.

Antes

Foto Kerry Skarbakka
Necesito
probar tu piel..
Dormir con vos....
Hallar tus manjares.
Bailar sin disfraces….
Desayunar latidos….….
…....Encenderme cerca.
……..Resucitar perfumes.
..…….Nutrirme de calma.
………..Sentir hermosura.
...…………Jugar al placer.
...……Destripar espanto.
….. Lamer tus susurros.
…….Morder el tiempo.
…Saborear palabras.
Masticar tu abrazo.
Reírme del olvido.
Y recién después,
sólo después,
seguir este
viaje
t r a n s f o r m a d a e n n a d a

.
.
.

Disfraz

A lo lejos, la comparsa.

¿Quién se atreve a desvestirme debajo de la máscara?
¿Quién descubre mi ausencia en esta multitud?
¿Quién asesina la mirada del que amo?
¿Quién tiene una cama roja para mi dolor?

Desfila la comparsa.

Mi vientre se desmigaja
y me nacen hijos que parecen letras.
Hoy ando disfrazada de mí.
Reina en el aire una alegría extraña,
mientras circulan maquillados
los besos difuntos.

Se va la comparsa.

Hay silencio de musas traidoras.
Y en los días desnudos,
tu olvido aún me sangra.
 

Caza


Foto Christophe Gilbert
Te lo había advertido, “no vuelvas”.
Rompiste la puerta hasta sangrarme.
Tu nostalgia anidó en mí.

Ahora tengo un hueco entre los brazos
que exige alimento.

Y adorno mi sexo.
Otro fuego me abraza
y me entrego sin armas.

Por fin.
Ya no seré tu agua
pero tampoco serás mi sed.

Deseo


Que sea ahora la ruptura profunda.
Quiero nacer desnuda en la hermosura de tu boca.
Que tu sangre me recuerde y abrace.
Que la piel no mienta aunque la obliguen.
Que halles mis temblores y mi circunferencia.
Que tus brazos, como ramas,
me eleven de esta tierra estéril.

Huyamos del miedo a ser nosotros mismos.
Dejemos que las tripas crujan como bichos.
No hay nada más.
La vanidad devorará esta belleza.
Pronto será demasiado tarde para reconocernos.
Es ahora el momento de romper la puerta
y que el maldito amor nos delate, “son aquellos”.

No me creas

Foto Marcela Sabbatiello
Desde que siento esta belleza salvaje
el dolor de muelas me resulta inofensivo.
Huelo bien aunque no me duche
y por más de que me esfuerce,
no tengo pelos en la ingle.
Amanezco con las uñas pintadas de rojo
y la soledad me provoca ataques de risa.
Dondequiera que vaya encuentro un asiento vacío,
y las películas están siempre en versión original.
Conquisto todo concurso al que me presento
Y disfruto de la plusvalía en el trabajo,
aunque haya ganado la lotería dos veces
sin siquiera haber jugado.
Soy multiorgásmica
y abandono sin contrición a mis amantes.
Las grasas hidrogenadas no me enferman,
y las tardes de domingo me resultan deliciosas.
El café se mantiene caliente en invierno
y soy deseada por quien quiero.
Pero la mayor ventaja sin duda es que,
desde que ostento este tipo de hermosura,
invento respuestas a ciertas preguntas,
y no tengo que mentirme
porque ya no soy yo.

Nuestra América

Si al saqueo lo llaman conquista.
Si inventan guerras para aniquilarte.
Si te imponen un credo y te humillan.
Si te explotan para enriquecerse.
Si queman tus tierras y te tortura el hambre.
Si las grandes ciudades te ignoran.
Si sus políticas mienten.
Si escasea el trabajo digno.
Si tus hijos en la calle envejecen.
Si no hay mañana en tus manos campesinas.
Si a tus maestros los fusilan.
Si envenenan tus aguas.
Si venden hasta tus uñas:
No te calles,
por más Rey miope que te increpe.

Andén

Foto Robert Gligorov
Entrado en años y canas, ese hombre llora.
Con los labios rojos, la mujer recuerda.
En la estación de tren un joven espera la muerte.
El hombre piensa en aquella piel con lunares.
La mujer aún siente el perfume de su nuca.
El muchacho percibe la vibración del suelo.
Él extraña sus manos sobre la espalda.
A ella le hace falta su abrazo húmedo.
El chico se acerca al borde del andén.
El hombre desea el susurro de su boca tibia.
Ella añora los domingos de lluvia con él.
Pero el hijo que nunca tuvieron toma impulso
y salta
.
En la estación vacía quedan los dos, sin reconocerse,
junto al mismo sueño muerto.

Plan de huida

Foto Dimitri Daniloff
Y si queremos escapar de nosotros
y lo logramos

Y si necesitamos arder
y descubrimos la sangre mojada
Y si el dolor nos muerde hasta la sombra
y de la risa sólo nos quedan muelas emplomadas

Y si esta vida se extingue como especie única
y el amor es un cazador sin alma

Y si caemos bajo, más bajo que el olvido,
y aún nos acompaña, deshecha, aquella cama

Y si huir así era mentira,
y el cuerpo, animal porfiado, reclama el olor que calma

Y si la carne grita envuelta en fluidos,
y somos dos huérfanos que se abrazan

Y si ya no hay otra vez, ni existe mañana,
y dejamos por fin de amar nostalgias

Y si al llegar al punto de fuga anhelado
nos espera la Nada disfrazada

puede que lo que hayamos abandonado
no haya sido la cáscara.

Inofensiva poética

Preparados.
Cae una tempestad negra sobre el mundo.

Apunten.
La lluvia ácida cala en la piel de los ángeles.

Fuego.
y dibuja otros mundos posibles.

 

Cadáver madreselva

Foto Parke Harrison
Otra vez.

Me sacudo el dolor y tu risa, me escapo del silencio;
me disecciono las manos
y disemino esta mentira de besos.
Pero ahí está esta tristeza esperándome.
Me fagocita su olor negro.
Lloro una muerte. La piel instalada en el recuerdo.

Lloro lunares y mates. Lloro mi cuerpo vacío.
Y cuando siento que ya está, que ya basta,

que se vaya, que estoy harta, que estoy muerta:
me brotan raíces.
Soy un cadáver madreselva.

La enredadera de mi pelo escala fotos viejas
y me muestra que ya no seré la misma.
Esta dulzura absurda se derrite.

Me espera el olvido.

Y ahí voy, recorro a desgano
los senderos del miedo.
Tal vez encuentre una boca que me indique
dónde se halla el cementerio
que llevo dentro.

Frágil

Foto Arnildo
La materia de la que está compuesta la sangre: se rompe.
Basta un soplido en ella para que las arterias exploten.
Las vías por donde circula el deseo se colapsan.
Y lo que era caricia se transforma en penumbra.
Las uñas son llagas; la boca, beso deslenguado.
El tiempo, paulatina muerte; la soledad, multitud rabiosa.
Todo se modifica si las manos tocan ausencia.
Cuando la cama es un barco a la deriva
uno se harta de extrañar.
Y no queda más remedio que beberse a sí mismo,
después de brindar con una copa rota
por lo que fue.

Pozo

Me sorprende esta tristeza de muñeca rota.
Un mundo acuático palpita en mí.
Sangra la grieta por donde se escapan besos.
Los relojes se niegan a detenerse.
Las manos se diluyen.
Y amo, huyo, encuentro;
duelo, extraño, amo
tu perfume ausente.

Casa vacía

Foto Olivier Christinat
Hay plantas carnívoras en la cama.
---------------- Armarios d e s m e m b r a d o s.
Fotos escondidas.
---------------------------- El cuerpo r-o-t-o.
------------------------------ Un vacío de besos.
Voces muertas en el contestador.
----------------- La cerradura muda.
Tu ausencia llenando hasta la taza del café.
--- Mis manos sin sentido y las ventanas cerradas.
Este yo tan solo
a punto de desaparecer, o de ser otro.