Niñez II

El abuelo me contaba cuentos. Sus ojos pequeños hablaban de los juegos en el patio de la escuela, de sus amigos del barrio, de la guerra.
Yo estaba a merced de su voz. Me acunaba su nostalgia de emigrado, cada una de las óperas que silbaba al dar su vueltita por las tardes.
Era música también el ruido de sus zapatos gastando el pavimento y los envoltorios de caramelos que crujían en su bolsillo.
Fuimos amigos. A veces nos peleábamos. Otras jugábamos a las escondidas, pero yo sabía que él siempre estaba allí, al acecho de mi soledad, aunque se ocultara.
Hasta que una tarde se diluyó. Y poco a poco conseguí oir acordes donde otros escuchaban zumbidos.

Memoria de pez

Nos comíamos unos a otros. Nos reproducíamos también en las ciudades, ocultos en piletones de piscifactorías. Éramos el espíritu que reinaba sus cloacas, ciudadanos de ese mundo apocalíptico.
Yo era más afortunado: vivía mar adentro y por entonces me había enamorado de unas aletas pequeñas, tiernas, que perdí de vista porque siempre he tenido mala memoria para las caras.
Pero no me resigné, la busqué en otras. Me acerqué a todas, rocé sus escamas con la esperanza de encontrarla en la multitud del océano.
Estaba enfermo de ella.
Entonces hubo un guiño inequívoco, dejó un rastro perfumado y la reconocí. Con las pocas fuerzas que me quedaban fui en su busca, y al llegar comprendí lo que temía: el vestigio –eructo de agua– conducía a mi estómago, sus espinitas aún me hacían cosquillas en la tripa.

Ritual

Foto Claude Fauville
Un resplandor negro te rescata.
Esa imagen a punto de nacer
se proyecta sobre una pena de tela.
Entonces la cara se te transforma
y sos una jaula humana llena de gaviotas negras.
Tu voz es un templo ancestral
que contiene el secreto de camas deshechas.
Hay un impulso que te arrastra
y se desmayan tus manos en las entrañas rojas.
Acarician, susurran silencios, tus uñas rotas.
Y una piel que ha luchado cuerpo a cuerpo
hasta reconocerse otra,
te recibe.
Ya casi todo ha muerto menos la memoria.
Continua mordiendo la sangre
el recuerdo de tu boca.