Precipitarse

Las 3 musas te dan la bienvenida a esta fiesta vital, ahora decime ¿quién te mandó a meter las narices en esto?
Algunos le atribuyen la culpa a Satanás, otros a la química, el destino o incluso el mal de ojo. Lo cierto es que estás aquí por un corto período de tiempo, transformado en esta peculiar máquina que se empeñan en llamar humana.
Y desde ese encierro escribís, tal vez solo para liberarte del pegote del hoy. Te desesperás por alguna pócima que te cure el escozor, pero es inútil, ya lo entendiste. Al mirarte en el espejo no encontrás más que a un extraño zurcido a tu voz, a una mascota que envejece y duele; que reclama, reprime y revienta, solo es cuestión de tiempo.
Pero por suerte siempre te quedarán los segundos de vacío antes de llegar. Y quizá entonces, en el instante previo a estrellar el ego, te den la bienvenida a tu verdadero circo ¿O preferís no enterarte nunca?
No más depilación para la mujer barbuda. Que comience la función.

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