
Tengo una madrina combativa.
Cuando me quiebro
saca su plasticola roja y me pega.
Si se me enreda el barrilete en algún árbol,
se trepa como un gato y lo libera.
Cada vez que pierdo el último tren,
aparece en la estación con un mate.
Si no se me ocurre un cuento original,
me recita historias donde se cocinan maridos.
Cura con tazas de té y semillas.
Ahora entiendo por qué carga siempre esa mochila.
Le pregunto ¿Qué llevás? y me dice "Casi todo"
"Curitas para la soledad impertinente, naftalina.
Amores probables y probados.
Osadía. Una escalera, por si hace falta.
Hasta una tía lejana, llegado el caso"
Saca conjeturas. Toma partido. Juega.
Yo creía que a su generación la habían perseguido,
que se había exiliado por ser solidaria.
Yo creía que no quedaba nadie,
pero resultó ser que ella es
y están todos.
4 comentarios:
LO PRIMERO QUE PUEDO BALBUCEAR, ES ¡¡¡NO ME LO PUEDO CREER!!!
y encima, tan bien escrito.
Cuando pueda volver a respirar, te digo más cosas.
Deliciosas letras MusaRella, y gracias por tu visita.
Que bello....
Anhelo un día a ser como esa tía real o imaginaria que describes, que es capaz de no buscar afuera lo que necesita, porque dentro de ella lo tiene todo.
Un abrazo
Paola
Hermoso,es verdad corta un poco la respiracion es sutilmente desgarrador.
una militancia de la vida, es como tropezar y no caer, como un sueño reparador.
yo tenia una tia asi, y un tio que murio antes de morir en un autoexilio.
cuando ambos se fueron senti que en la muerte de uno se lloran todas nuestras muertes.
me encanta como esta escrito, te agradezco.
me gustaria humildemente que visites tambien mi blog.
wwwpetazeta.blogspot.com (asi, sin punto despues d elas www). saludos. me gusto mucho el blog
Publicar un comentario