Huir

Teníamos todo perfectamente planeado. Lo haríamos esa misma noche, en silencio, apenas con un par de cosas en la maleta, saldríamos en busca de otra realidad.
Ambos teníamos sueños sin consumar, pesadillas por cumplir a medias y el deseo de un cambio de rumbo que nos condujera a lo que los otros llamaban "felicidad" y que nos imaginábamos como una fiera que huía.
Por entonces el mundo estaba a punto de una guerra contra hombrecitos hermanos. Teníamos miedo de ser uno de los soldados, de que nos empujaran a destripar niños como era tan frecuente.
Salí con mi maleta en medio de la penumbra hasta el lugar convenido. A lo lejos distinguí una sombra. Te encontré desnudo en medio de la calle, tus heridas sangraban. Las uñas sucias me cavaban el vientre como buscando asilo. Me miraban unos ojos que provenían de un pozo, ya no eran los de siempre.
Me quedé a tu lado esperando que vengan a buscarme. Estabas cada vez más helado, te abracé para despedirme. Luego cerré los ojos del delator, o los tuyos, y escuché las sirenas.

17 comentarios:

Arcángel Mirón dijo...

Lo que no me gusta de este blog es que tardes tanto entre un post y el siguiente :)

Sos adictiva.

Sirena dijo...

Impactante, Musa. Sobre todo el desenlace. De acuerdo con Arcángel, eres adictiva. Besazos, preciosa!!

Clarice Baricco dijo...

¿Cómo le haces eh? eres estupenda. Lista para una historia larga.
Y de acuerdo con arcángel mirón: no tardes en escribir.

Abrazos

Gloria dijo...

No podemos escapar a la guerra y a la violencia, cuando la llevamos dentro, no queda mas que sonhar entre el humo y reconocerse en la vida y en la muerte. No traicionarnos ni traicionar nunca aunque lo hagan con nosotros. Como siempre, llevare tu texto conmigo al menos todo un dia. Un besote.

MentesSueltas dijo...

Hermoso, distinto. Muy bueno.

Un abrazo desde la otoñal Buenos Aires.
MentesSueltas

Matilde dijo...

un vendaval
un shock

buenísimo

.
.
.

dime,
¿ a donde quedó la huida ?


besos
musass

Hanzinho dijo...

Impresionante el escrito....

Yo soy guionista, y por una extraña contadicción no leo nada.... lo bueno es que con esto de los blogs e empezado a leer mas.... :P

Felicitaciones por el Blog...

Voy a pasar seguido... :P

Que estes bieeeeeen!!!!!

Hanzinho dijo...

En vez de Contadicción es Contradicción... sorry

:P

Marquinho dijo...

tremendo, increíble, impactante y todos los adjetivos posibles... otro gran trabajo literario que acompaña la hemorragia del shock de la imagen. No importa cuanto tardes en postear, vale la pena esperar. Besos.

Gonzalo Villar Bordones dijo...

qué clase de besos se fabrican en tu boca?

Petrusdom dijo...

Una pregunta que queda suspendida en el relato, difusa pero concreta: ¿en que guerra estamos metidos los que amamos?...
Gracias

Elú dijo...

El miedo que a veces carga con el olvido, siempre termina por denunciarse a si mismo, como zapatos que delatan a quien se esconde detrás de una corta cortina; por otra parte, el lado activo de la revelación se hace presente cuando la letra se desnuda frente al mismo miedo, trasformándolo en un perfecto campo de batala entre la palabra poética y la realidad que esta misma crea en el ahora...

Concuerdo con Azul: reconocernos en vida y en muerte...

Gracias de las que transforman para tí querida Musa.

Clarice Baricco dijo...

PD. Pensaré bien si digo la historia del seudónimo. A veces no sé.

Abrazos linda y escribe pronto.

Graciela

Anónimo dijo...

bsogpdArcángel, tu reclamo es un halago enorme, te lo agradezco mucho. La verdad es que trato de postear una vez por semana o cada diez días a lo sumo. No lo hago más porque si apuro el fuego, se quema.

Sirena, tu espacio significa una adicción para muchos también, por su sensualidad y por la calidad lírica.

Clarice baricco, la elección de tu nick constituye un misterio que sin duda debe ser develado... :)Lo esperamos todos

azul, no traicionarse es esencial. La guerra es una traición al principio fundamental de la vida

mentessueltas, gracias por pasar

matilde, supongo que terminó por escaparse a un rincón de sí misma para ser libre (Qué bueno que hayas vuelto por aquí) :)

hanzinio, tu blog también me ha gustado mucho, es muy divertido. Qué bueno este encuentro bloggero, estamos en contacto (Binvenido

marquinho, me has generdo una profunda sonrisa, muchas gracias por tu lectura, un placer recibirte en este espacio

Gonzalo, besos de todos los tamaños, sutiles, desbocados, amables, apasionados. Pero eso sí: siempre nuevos :) Los besos deben estar recién hechos, como el pan

petrusdom, quizá en la más elemental: la de conservar la razón ante la locura del desengaño

Elú, es una imagen perfecta la de los zapatos detrás de la cortina :)
Es tal cual.Tememos a lo desconocido, es decir, a nosotros mismos. Por eso no existe otro camino que el re-conocimiento (acordarnos, según una idea platónica, de quiénes fuimos antes)

María Elisa Quiaro dijo...

la pregunta es siempre por qué el hombre se empeña en traicionarse constantemente...dejando sólo espacio para la huida. te abrazo musa bella

Anónimo dijo...

Hola Musa, a ver si te gusta este cuento que escribí hace un tiempo (si es que sí, te dejo que le pongas una imagen).

MECANO (cuento en 3 actos)

UNO

Lo recibí una tarde, y pensé que se trataba de una broma. Era un paquete grande, casi como un armario, que cargaban dos operarios con mono verde. Tras abrirles la puerta, entraron como si nada y lo colocaron en medio del comedor sin hacer caso de mis protestas.
Discutí con ellos, pero no había error posible: el nombre y la dirección del paquete eran claramente los míos. Además-dijeron- no había que pagar nada, así que ¿qué más daba?. Se fueron tan rápido como habían venido, y yo me quedé solo en el pasillo, sonriendo estúpidamente.
No sé cuánto rato estuve mirando el enorme bulto, que me esperaba plantado insolentemente en medio del comedor, robando el protagonismo a la televisión. Cuando decidí acercarme, el sol había desaparecido tras el edificio de enfrente.
Lo miré por todos lados. No había nada que me diera una idea del contenido: ni tarjetas, ni letras impresas en el embalaje.
Fui a la cocina a buscar un cuchillo, y lo utilicé para cortar las cuerdas. Debajo del papel marrón encontré cartón duro del mismo color, sin ningún distintivo.
Abrí la tapa, y se me cortó la respiración: dentro de la caja habían dos maniquíes desnudos, a tamaño natural, de un hombre y una mujer... pero asombrosamente reales. En el pecho, los dos llevaban una letra pintada, el hombre una A, la mujer una B.
Los toqué, y supe que no eran maniquíes de cera, o de plástico. Su piel - lisa, sin rastro de vello - era suave, caliente... creí notar el latido de sus corazones y el circular de la sangre en sus muñecas.
Pasé un buen rato tocándolos, acariciándolos, fascinado por su inmovilidad, que no tenía nada de rígida. Intenté abrir sus párpados, sin ningún éxito.
Entonces, desde detrás de la cabeza de la mujer, algo cayó al suelo.
Lo cogí. Era un libro rojo, de tapas duras, en las que se leía "Manual de instrucciones".


DOS

"Levantar la pierna derecha de A formando un ángulo de 45 grados, y flexionar la rodilla hasta que el pie quede paralelo al resto del cuerpo. Repetir la misma operación en B, pero utilizando la pierna izquierda. Luego, extender los brazos de A hasta que descansen sobre los hombros de B. Hacer lo mismo con B, procurando siempre..."
Es curioso. Muy curioso. No sabía que un cuerpo -dos, en este caso- fuera algo tan versátil, tan complejo. Lo que a veces nos parece una simple herramienta es algo lleno de insospechadas posibilidades.
La carne es sorprendente, divertida...
"Entreabriendo los muslos de B, encajar entre ellos - con una presión firme pero suave- el cuello de A, con el rostro hacia abajo manteniendole arrodillado en el suelo. Las manos deben agarrarse con fuerza a los tobillos. Luego, con sumo cuidado, doblar la columna vertebral de B hacia atrás, de modo que...”
A medida que voy avanzando en el libro, los métodos para encajar los cuerpos -¿o debo decir las piezas?- son más y más enrevesados y diferentes. Pero me he dado cuenta de que desde la mitad hasta el final del libro, todas las páginas están en blanco.
"Abrir las bocas formando un óvalo perfecto, y encajar los rostros, uno de ellos - a elección - ladeado. Retorcer las manos de este último de forma que..."
Los días pasan y sigo jugando con ellos, creando estructuras cada vez más complicadas con este Mecano de carne. Ahora estoy a punto de acabar el libro. En estos días, he aprendido a abrir y cerrar sus ojos, a entrelazar y retorcer sus lenguas como raíces húmedas. Los he modelado a voluntad, y conozco cada recoveco de su arquitectura palpitante mejor que la mía.
A veces, no puedo dormir, y me quedo mirándolos durante horas, pensando. En una de estas noches, de repente, he llegado a una conclusión: La carne es importante. Es lo más importante.



TRES

Y esta mañana, lo he hecho. Con ayuda de la maquinilla, me he afeitado la cabeza - desnudando incluso mis cejas - y luego el resto del cuerpo. Al acabar, con un rotulador, he pintado una C en mi pecho, algo tembloroso.
Ahora estamos los tres en la caja, muy apretados. He cerrado los ojos, y un extraño sopor se está apoderando de mí, al sentir el calor de A y B, más cercanos que nunca.
Sé que tarde o temprano alguien vendrá a buscarnos

Anónimo dijo...

Stradivarius, Genial ¡! Este cuento me encantó. Te va llevando, hay gancho, está perfectamente redactado, lleno de imágenes que se te pegan a la cabeza, reconocible: muy verosímil, un gran trabajo. En pocas palabras: excelente.
Muchas gracias por dejarlo aquí.
Intentaré hallar una imagen a su altura.

Un beso