Extraña dolencia

Foto Christophe Gilbert
Antes de ser olvido fue que me ocurrió esto terrible. Iba como cada mañana a la panadería y un vecino me alertó "Señor, se le ha caído algo". Yo volví presuroso sobre mis pasos y recogí esa cosa. La levanté del suelo con delicadeza, la limpié y me la guardé en el bolsillo del saco sin saber qué era.
Pero no sé cómo se me coló dentro y mi piel fue tomando un tono inquietante. Era como un resplandor rojo que, cuando se escapaba de mi cuerpo, teñía todos los rincones de mi casa. De pronto me sentía una persona feliz, producto de ese extraño mal.
No había una sola foto donde no se viera esa transformación. Mis ojos marrones se volvieron colorados, hasta la boca y los dientes se me fueron manchando.
Los niños me tenían miedo. "Ahí viene el loco rojo!" gritaban y de vez en cuando volaba algún piedrazo en mi dirección.
En ningún hospital pudieron determinar cuál era mi afección. Mis síntomas eran sobre todo nocturnos: padecía de sueños libertarios y varias veces estuve a punto de morir por alguno. Pero al no tratarse de bacterias o virus, me mandaban de vuelta sin diagnóstico. Según los doctores, morirse en sueños no era peligroso y ninguna enfermedad provocaba ese bienestar tortuoso.
Hasta que un día se acabó el tiempo de la cuarentena. En vez de soñar con revoluciones comencé a desear un par de pantuflas o una alfombra nueva. De inmediato volví a mi color habitual y la gente dejó de asustarse. Me sanó la tristeza de ser uno más.

31 comentarios:

letras de arena dijo...

"Antes de ser olvido", Es cierto que a veces no sabemos que lo que nos puebla es la felicidad, esa "extraña dolencia", así de terrible es nuestra ignorancia, sólo cuando se produce ese portazo y uno se convierte en lo mismo que los demás, en ese olvido que te hace inmóvil ante todo, nos damos cuenta que aquello que un día nos hizo azules hoy nos ha abandonado y sólo en esa ausencia lo reconocemos.

letras de arena dijo...

!Qué lindo que para que se entienda tu texto no se entienda mi comentario!Te estás volviendo muy escurridiza, muy rápida chica. Así es la vida unas veces de color rosa, azul, roja y muchas negra.Me gustan tus colores.
Un beso.

Arcángel Mirón dijo...

Ay, Musa, Musa... qué decir, si sos magnífica? Te admiro, nena.

chicosoquete dijo...

es lo que tienen las heladeras

Ava G. dijo...

otro que tiene sueños raros como los míos!
aunque todavía no he soñado con heladeras ... será que es sólo una cuestión de tiempo?

besos!

Sandra Sánchez dijo...

Por algo lo llaman ROJO PASIÓN...

Genial!

Gabriel dijo...

Muy bueno Musa. Él dejó de ser el "peligro rojo"; la oveja volvió al corral.
Un abrazo y gracias por tu visita.

Ulises hijo de Angeles dijo...

Testimonial 100%. Es curioso que ser uno más sea despectivo. Parece que uno quisiera ser Gregorio Samsa (cuando era jovencito escribí algo muy hermano de lo tuyo titulado "La enfermedad" :)

TORO SALVAJE dijo...

Cuarenta días como cuarenta soles rojos, casi nada, aunque luego vienen las rebajas..., nada bueno dura demasiado, verdad?

Excelente.

Besos.

Dante Bertini dijo...

llamaría tu atención si te dijera que los primeros días de febrero cuelgo una exposición de trabajos que se llamará "rojo sangre"?

contundente entrada

Petrusdom dijo...

Mi querida Musa, has dado en el clavo, lo difícil es existir con esa enfermedad y no dejar de soñar en que los demás algún día dejen de soñar en una heladería.
Saludos cordiales.

Sebastian Filipputti dijo...

En ocasiones al charlar con mi hermana, nos reimos al comentar que ojala fueramos como el común que encuentra alegría en una lavadora o un comedor nuevo y no en buscar en los rincones mas apartados esos detalles que hacen que lo que desee, siempre es y será extravangante y que tenga yo ese reiterado pensamiento que no se si me mata o me alerta en que fuera de la norma hay un cofre lleno de monedas de oro y joyas difusas, pero valiosas, esperando por mi en esa isla de arenas blancas donde mi cuerpo pide de manera carnal estar.....
Uno beso.

Carlos Frontera dijo...

A todos nos ocurre, tarde o temprano, que dejamos se soñar con revoluciones y soñamos con heladeras.
Una recomendación, si me permites: busca el cuento de Mrozek "La revolución", del libro "La vida difícil". Me ha venido a la cabeza después de leerte.

Karcoma dijo...

La heladera es el valor dominante de los supuestamente sanos y cuerdos. Para confirmarlo, basta con echarles un vistazo a los dominicales de los periódicos supuestamente de izquierdas. Hace tiempo que se nos acabó aquí la cuarentena.

Olga Cánovas Galindo dijo...

Aunque solo sea en sueños, no está nada mal sentirse especial.
Ah! y por supuesto, mejor el rojo que el negro.
Besos

malditas musas dijo...

letras, cambié de color, me has descubierto :)

arcangelita, con los cachetes colorados, gracias.

chicosoquete, y los lavarropas ni te cuento :)

ava, ojalá nunca sueñes con heladeras queridísima ava.

pulgacroft, la pasión puede ser negra, de hecho muchas veces luchamos contra la sombra en un inútil intento por descifrarla ;)

gabriel, las ovejas siempre se pueden teñir de negro, o de rojo

ulises, bienvenido a las musas. Lo que ocurre es que somos todos Gregorio Samsa, y nos vamos transformando (al revés del personaje de Kafka) Perdemos nuestra identidad auténtica de cucarachas (el deseo) y nos conformamos con ser seres que se sueñan insectos.

A todos,

abrazos y gracias por leer.
musa

malditas musas dijo...

toro, y siempre se acaban las rebajas.
un amigo me escribía el otro día que "crisis" en chino se escribe con dos símbolos: peligro + oportunidad.
;)

cacho, estaré pendiente de tus trabajos para disfrutarlos.

petrusdom, por eso hay que reeducarse en el sueño. Y convidar.

abusus, no encontrar deleite en ello (no conformarse) tal vez sea acaso el único síntoma de sanidad

viajero, buscaré ese cuento (gracias.
Pienso que a todos nos llega pero también se cura :). Ninguna heladera puede con el deseo genuino (qué es la depresión -mal moderno de las sociedades de consumo- sino la conciencia de ello, no?).

on the road, pero siempre llega otra cuarentena, esa es la oportunidad para darle lugar a lo importante

espectadora, cada uno tiene una historia particular que hace de su material algo único en tiempo y lugar. Lo que pasa es que nos quieren hacer creer que la vida no vale nada y que somos idénticos como heladeras, que nuestro trabajo sirve únicamente para endeudarnos, que nuestro tiempo es para el banco. Y mientras tanto, la vida es eso subterráneo que nos hace llorar cuando nadie nos ve.

A todos,
gracias por rebelarse al duelo impuesto, por pintarse las manos de rojo y salir abrazar.

besos
musa

Sandra Sánchez dijo...

Pero si la pasión es negra no crees que es que ya se está transformando en otra cosa (como odio, por ejemplo?)...

dEsoRdeN dijo...

La tristeza negra es en realidad de color gris, y peligrosamente contagiosa a nivel masivo. Yo por eso siempre salgo de casa con un bote de pintura naranja en la mochila
besos

ro dijo...

Me encantó tu cuento. Estuve leyendo por allá abajo algunas cosas y voy volver. Prefiero creer que unos días después el personaje se reinfectó. Un beso desde Montevideo. Si querés visitarme, estoy en el cristal con que se mira. También escribo.

Umma1 dijo...

Le decía Analista a Lady Zuricat, que no cambiamos. Y yo pensaba justamente en esto que describiste tan maravillosamente.

Tan bien escrito, con tanta verdad, que me estrujó el corazón.

Un abrazo

Clarice Baricco dijo...

Me dolió. Volver a ser del montón. Inventemos un color.

Siempre usted provoca.


Abrazos linda.

vladimir maiakovski dijo...

esa imagen que elegiste es jugosa, pero más lo son tus palabras. me dejaste pensando varias cosas.

te saludo desde esta solitaria noche.

Melina dijo...

Que busque! En la heladera nueva, sí! El viro debe haber quedado atrapado ahí adentro y es sabido que el frío no le sienta nada bien!
Beso grande, Musa!, y conservá el rojo! (ahí lo veo, tapadito apenas con un repasador, levando al calorcito de tu cocina de letras)

Anónimo dijo...

Te llamo desde el azul acuoso, desde este fondo lleno de algas y de barro.
No se que hago aquí a 20 metros de profundidad y no sé como demonios estoy respirando, pero me encanta.
No hay barcos hundidos, hay puertas con pomos dorados y mirillas oxidadas.
Aquí abajo está la heladera que soñaste.
Dios!No estaré en algún rincón perdido de tu memoria??!!!

malditas musas dijo...

pulgacroft, el odio también es una pasión. Lo negro está instalado como el no color, como la muerte de todos los demás colores. Una fogata que se extingue, eso es sentir

desorden, como antídoto al veneno del gris es imprescindible teñir la tristeza de naranja y perfumarla de naranjos en flor

rossana, muy bienvenida. Pasaré por tu espacio con mucho gusto. Por suerte alguien siempre nos vuelve a contagiar la vida

umma, o tal vez cambiamos todo el tiempo, pasamos por todos los colores hasta llegar al nuestro

clarice, a mí me encanta por ejemplo el color clarice :)

vladimir, desde esta tarde mediterránea y sola, te retribuyo el saludo de tu noche oriental :) y sumo palabras que abracen

melina, la conina de letras fabrica sueños, y se van las voces recién horneadas a poblar ausencias

invierno, sospecho que te has quedado encerrado en mi angustia. Allí ves esa heladera y buceás con tu encanto de agua hasta hallar lo que me conmueve. Y te lo agradezco, ultimamente me olvido de que estoy viva...

a todos,
Gracias y abrazos descongelados
besos
musa

Anónimo dijo...

Excelente y bravo.
Raúl Herrero

Instinto Masculino dijo...

wow que imagen..


http://www.instintomasculino.com
entra!!..

Federico dijo...

por suerte ESO va y viene

la ilusión

creo que hasta el final

Anónimo dijo...

te dije en mi blog que pasaría a contarte lo de la expo en badalona...será a partir del siete y no creo que merezca molestias excesivas: es super sencilla. Ya te diré más o colgaré algo en el blog. besazo

Sandra Sánchez dijo...

ok.