Distracción

Yo, monumento a la descomposición, me sometía a mis órdenos.
Alguna vez un vidrio roto me hizo pedazos.
Y vagué sin nombre hasta que ensordecí.
Entonces nada importó.
Tenía una nariz prominente que echaba por tierra cualquier intento de máscara.
Subí a un tren que no arrancó nunca y me bajé por error en otra estación.
Y regresé a mi casa, pero ya no estaba por ningún lado.

2 comentarios:

Mónica Sabbatiello dijo...

Te buscaste debajo del gato? O detrás del espejo ovalado? Y sino, entre los cereales?
Encontrarse y volverse a perder en cosa de cada momento.

Mónica Sabbatiello dijo...

Otra cosita. He puesto un enlace de estas musas a mi blog, de muzarela a MuzaRela.