Pintura: Mark Ryden
La niña que fui, medio rota, asoma por debajo de la cama.
Mientras duermo, se prueba mis zapatos y mi ropa.
Se pone un labial sugestivo y me imita.
Ella se burla de todos porque sabe del olvido.
Su risa es un estruendo de juguete que me calma.
En algún sueño la llevé a pasear en subterráneo,
pero no se conforma. Quiere más.
Cuando ando con ella en el bolsillo,
no deja de preguntar si falta mucho.
Me dibuja en las paredes muñequitas con trenzas.
A veces jugamos a las escondidas
y me gana por ser invisible.
Un día que se quede dormida en cualquier parte
la voy a dejar, voy a seguir sola.
Ya está bien de manchas de chocolate en la camisa,
de llorar por cualquier motivo.
La niña que fui, medio rota, asoma por debajo de la cama.Mientras duermo, se prueba mis zapatos y mi ropa.
Se pone un labial sugestivo y me imita.
Ella se burla de todos porque sabe del olvido.
Su risa es un estruendo de juguete que me calma.
En algún sueño la llevé a pasear en subterráneo,
pero no se conforma. Quiere más.
Cuando ando con ella en el bolsillo,
no deja de preguntar si falta mucho.
Me dibuja en las paredes muñequitas con trenzas.
A veces jugamos a las escondidas
y me gana por ser invisible.
Un día que se quede dormida en cualquier parte
la voy a dejar, voy a seguir sola.
Ya está bien de manchas de chocolate en la camisa,
de llorar por cualquier motivo.
No quiero cargar con ella.
Aunque es probable que me busque
y yo nunca haya existido.
Aunque es probable que me busque
y yo nunca haya existido.
4 comentarios:
Impresionante imagen.
Muy atractivo su blog.
Perfila facetas múltiples.
Niña aguanta, ya volverá.
Original texto.
Pero no seas malita, sigue con ella.
Otra historia tendrás.
Agradecida por tu visita.
Abrazos
no la abandones, apuesto que solo quiere un poco de atención y unos cariños..........
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