Amor

Nos miramos frente a frente. Tu pequeño cuerpecito se escabullía entre mis manos. Era suave. Tu voz volaba como por descuido, me susurrabas algo al oído en un idioma extraño. Pensé "otra historia de amor del montón". Tenía miedo pero aún así algo me atraía. Tus piernas largas se apoderaron de mí, me absorbió por completo esa humedad. La lengua se enterró hasta el cuello y pude sentir el sabor de tus entrañas rojas.
Tu belleza se enredaba en las cortinas, por momentos desaparecías. Pero sabía muy bien que estabas ahí porque escuchaba tu respiración, ese latido invisible por el que me sentía perturbado. Tu figura como al acecho esperaba el momento de dar el gran salto. "Otra vez, no. -Te supliqué- Estoy agotado". Con el correr de las noches empalidecía cada vez más y me iba convirtiendo en un minúsculo artefacto, una pesadilla soñada por Bukowski. Pero aquello era real, yo empequeñecía a una velocidad increíble.
Una tarde golpearon a la puerta y no llegué al picaporte. Pasaron los días. En mi espalda pequeñísima se abrieron dos grietas y de ellas brotaron unas alas verdes. Las movía torpemente, me posaba sobre la mesa de luz y probaba dar un salto, suspenderme en el aire. El día que lo conseguí tenía demasiada hambre como para festejar nada. Me escabullí por debajo de la puerta del cuarto y llegué a la cocina. Sobre la mesada había un pedazo de carne cruda que olía a podrido y la chupé con avidez.
Vos te reías. Poco a poco te alejaste como si hubieras cumplido la misión encomendada, estaba claro que ya no sentías más que pena por mí. Te maldije en voz baja, no pude llorar. Deseé tu inminente aplastamiento. Que explotaras, no verte nunca más.
Ya desnudo y solo volví a tener languidez. Volé hasta la ventana entreabierta y vi pasar una mujer de labios carnosos. La deseé de inmediato. Me enredé en su abrigo, sentí arder la sangre y dejé que me llevara.

20 comentarios:

Marc dijo...

Las misteriosas transformaciones del amor... ¡Cómo vivirlas sin deserperarse!

Umma1 dijo...

Bien...
Por fin un final heroico.
BNo habría que permitir que el amor nos metamorfoseara, sino sostenernos en quien somos.


Saludos

Petrusdom dijo...

Brutal transformación tropical y el impacto de la fotografía.

Gracias.

Gonzalo Villar Bordones dijo...

un sueño hecho de piel

Unknown dijo...

Muy divertido. Como no recordar la metamorfosis, de Kafka. Pero esta vez una mosca que se permite atender los deseos.


Un abrazo.

Cándido Mojarro dijo...

Breve y bueno

Pedro M. Martínez dijo...

Entre tu cuento y la foto mosquitera estoy que no puedo dormir.

Arcángel Mirón dijo...

Acá, en argentina, perdura el calor y hace unas semanas hubo invasión de mosquitos.
Casi que puedo sentir tu relato :)

Clarice Baricco dijo...

Tendré más cuidado cada vez que me toquen.

Me voy con gusto de leerte.

Beso

Marquinho dijo...

Excelente texto y la imagen realmente impresionante. Voy agregar a mis links este blog para no perderlo de vista. Un abrazo.

malditas musas dijo...

marc, son misteriosas e implacables...

umma1, creo inevitablemente que ese "quienes somos" se va transformando siempre en lo cotidiano. Coincido en que hay diferencia entre cambiar y mutar.
Bienvenida a las3musas.

petrusdom, mutación tropical y reconocible, no?

gonzalo, un sueño de mosquito hecho de piel humana

máximo ballester, kafka nos habló de la condición humana desde su Metamorfosis, este breve relato tiene la humilde aspiración de hablar de un mosquito/mosca con cierta nostalgia de la condición humana

cándido, tus dos palabras son enormes para 3musas, mil gracias.

pedro, miedo a dormir y a soñar con la realidad

clarice baricco, cuidado con los monstruos humanos.
El placer es compartido :)

marquinho, es un gusto para mí este misterioso brindis bloggiano.


Les agradezco a todos el que hayan venido a compartir este texto.
Me alegra, me hacen bien vuestras presencias aquí.

Besos
Musa Rella

27.3.07

malditas musas dijo...

arcángel, argentina: la tierra de los mosquitos... ahí son peores que en cualquier otro lugar: no se cansan, no duermen... Qué recuerdos de mosquitos me has traido

Besos
Musa Rella

Solo Palabras... dijo...

Inquietante Musa, es un placer insospechado transitar las páginas virtuales de tu blog.
Poeta maldita, brillante poetiza, el dolor y el desgarro como canto a la vida.
Te dejo mi cariño y mi admiración

Gonzalo Villar Bordones dijo...

te sirven de algo mis abrazos digitales?

NoSurrender dijo...

Esa foto sí que es una pesadilla de Bukowsky.

Escribes bien. Me ha gustado. Gracias.

Mónica Sabbatiello dijo...

Qué inqui.e.tan.te.
Menos mal que ya no tengo fiebre y que los datos del dengue pasaron por mi espanto hace ya semanas...
es bello y oscuro,
late con fiereza,
como todo eso que sale
pulsando (existe esta palabra?, sino, se entiende)
desde un tambor inspirado que te escribeescribiéndote fundándote cada semana, musa, me habré explicado, es que desde que vivo en el aislamiento de un oído rebelde y otro zumbón, con el vértigo instalado en cada movimiento, creo que escribo con una locura difícil de contener... o no? no sé...hasta luego piba, me gusta tanto lo tuyo, eso es lo que quiero decirte.

Anónimo dijo...

palabras con ningún sentido, qué decir, me has dejado sin palabras. El cariño es mútuo. Bienvenido, es un gusto tu visita.

gonzalo, quizá esto es algo que se le escapa a la ciencia, algo mágico, pero recibo tus abrazos digitales cada vez que te leo

nosurrender, me alegro mucho. 3musas agradece tu vista y que compartas tus sensaciones.

nina, entiendo perfectamente. Es un mimo la presencia de tu locura difícil de contener en este blog. Gracias por estar.


GRACIAS por dejarme sus mensajes.
Un placer leer sus palabras.
Besos

Anabella dijo...

Pensar que siempre estamos mutando, pensar que siempre sufrimos la transformaciones y somos felices o tremendamente desdichados...
Lo bueno seria ver la vida de otra forma, con otros ojos, aunque sea por unos instantes, quizas asi todo sea diferente....

Gracias por tu paso en mis locas fusiones...Gracias por tu paso en mi loco refugio...

Elú dijo...

Otro batiscafo al vacío, que está tan cerca como lejos. Una misma y distinta sensación que incita a leer el texto nuevamente, a girar.
A veces, las letras parecen ochos que van y regresan sin órbita, dejando siempre nuevas estelas por recorrer; metamorfosis de muerte-vida-muerte.
Entonces, después del sacudón, las sensaciones-percepciones cambian; ahora son plurales: protones y electrones a que son nuevamente atraídos y aparecen fugaces, justo a tiempo (o no-tiempo) sobre el anden, recogiendo cada mendrugo de sentido que pueda quedar en la estación de la nada.

Anónimo dijo...

anabella, o verlos con los propios, con esos que nacen de lo más íntimo.
Bienvenida, interesante tu espacio.

elú, probablemente la vida literaria se alimente de esos mendrugos. Pura energía negra que nos permite contemplarnos.

Muchas gracias por dejar sus huellas.
Besos