Memoria de pez

Nos comíamos unos a otros. Nos reproducíamos también en las ciudades, ocultos en piletones de piscifactorías. Éramos el espíritu que reinaba sus cloacas, ciudadanos de ese mundo apocalíptico.
Yo era más afortunado: vivía mar adentro y por entonces me había enamorado de unas aletas pequeñas, tiernas, que perdí de vista porque siempre he tenido mala memoria para las caras.
Pero no me resigné, la busqué en otras. Me acerqué a todas, rocé sus escamas con la esperanza de encontrarla en la multitud del océano.
Estaba enfermo de ella.
Entonces hubo un guiño inequívoco, dejó un rastro perfumado y la reconocí. Con las pocas fuerzas que me quedaban fui en su busca, y al llegar comprendí lo que temía: el vestigio –eructo de agua– conducía a mi estómago, sus espinitas aún me hacían cosquillas en la tripa.

26 comentarios:

letras de arena dijo...

Me ha parecido un cuento genial. Metáfora de este mundo loco en el que somos capaces de destruir lo que más queremos de un plumazo, o de un mordisco.
Besitos.

ÓL dijo...

Amor caníbal, le dicen.

Arcángel Mirón dijo...

El olfato como guía. Sentido inteligentísimo, más que otros.

Anónimo dijo...

Precioso. Me ha encantado.

:) saludos

Milonga Fina dijo...

¿Quién no lo ha sentido? A veces somos presas; otras, predadores. Un cariño, Musa

MentesSueltas dijo...

Sólo paso a dejar un beso y me retiro en silencio...

MentesSueltas

Sirena dijo...

Dicen que los peces no tienen memoria, que en apenas unos segundos olvidan lo que han vivido momentos antes. La memoria de hombres y mujeres me recuerda a menudo a la de los peces, hombres y mujeres que olvidan su historia, lo que han sentido, hombres y mujeres con amnesia abocados a repetir los mismos errores... Me encantó el texto, Musa. Besotes, guapa. ;)

Clarice Baricco dijo...

ayyyyyy ahora si te pasaste más!
Muy bueno...yo que ya estaba contenta de que la había encontrado y mira su final, snif snif. Pensé que a ella no la llevaría a su estómago.

Abrazos que se van contentos.

Elú dijo...

Un regreso al final de un tal vez principio, a un tal vez recuerdo de una historia deshojada por el implacable golpe de vida-muerte.
Siempre el final está fundido a la inevitable pulsión de un nuevo principio, al reencuentro con una memoria de latidos propios y presentes, que fluye desde el vacío de un propósito desnudo, hasta un escenario habitado por la otredad: un cuerpo, un ahora consciente.
Nos recordamos para luego acordar,
acordamos para entrelazar lo que siempre fue tejido; la experiencia anuda filamentos y anida reencuentros.

Anónimo dijo...

El amor puede ser devorador, posesivo, incluso caníbal. Lo es cuando necesitamos tanto del otro que lo sentimos oxígeno, cuando amamos tanto que le vemos a él en nosotros cuando nos miramos en el espejo, y sentimos en el estómago, el cosquilleo de sus dulces espinas. Puede que sea por eso que el primer síntoma del enamorado es que pierde el apetito.
Un buen texto!

Pablo Rodríguez Burón dijo...

gustan los cuentos por aquí?
dejo un abrazo

Anónimo dijo...

letras de arena, sí, me gusta pensar el relato como una vía de memoria y conciencia
(qué pena no poder acceder a tu página...)

ól, esos amores tan reconocibles, no?

arcángel, es cierto lo del olfato. Por suerte lo que se percibe por este sentido no pasa por el filtro de la conciencia, y nos muestra nuestra esencia, nuestra animalidad.

euriale gorgona, me alegra que te guste, bienvenida.

milonga, es cierto, nos debatimos continuamente entre esos dos roles. Cuesta mucho salir de ese vicio.

mentessueltas, un saludo.

sirena, es peligrosos no recordar. De repente un día te despertás y te das cuenta de que te has convertido en la clase de persona que más aborrecías...

clarice, el final es una especie de "reciclamiento" de conciencia, pero es cierto: no quita que sea duro.
Igual de contenta que yo de encontrarte por aquí? Qué bueno:)

elú, el final fundido con el principio. Exactamente: ese es el círculo mágico del hombre.

dedalus, recuerdo la cantidad de veces que los espejos se nos caen de las manos y al unir los pedacitos, nos encontramos con otro que no reconocemos.

Mil gracias por dejarme vuestras miradas, es un hecho muy valioso para mí.
Les dejo un beso.

María Elisa Quiaro dijo...

un pez se olvidó de su amor de sal

Unknown dijo...

hola, te convido a leer mis poesias (historias cortitas)...

Lesan Mora dijo...

un cuento genial, de un amor especial, en el que los sentidos estan a tope.
besos

Lunita dijo...

ay musssa... coincido con arena.

Blog de alma dijo...

"Allí me había enamorado, y la perdí de vista porque siempre he tenido mala memoria para las caras."


Me ha parecido genial!!

Unknown dijo...

Devórame otra vez, decía una canción. Me encanto tu cuento!

Hay que tener cuidado con los rastros de agua perfumados.

Un abrazo.

El detective amaestrado dijo...

Un texto acuático, y quedó redondo como una pecera

Anónimo dijo...

leo y el olvido, gracias por el convite. Saludos a ambos.

ontokita, y su memoria también es un puñado de sal...


lesan mora, amores especiales o más comunes de lo que uno cree :) bienvenida

lunita, borrar de un mordisco, o transformar al otro en propio

alma, me alegro mucho. Un gusto tenerte por aquí.

máximo, pero mucho me temo que no podrá ser devorado otra vez. Los rastros perfumados son adictivos de un bocado :)

detective, redondo, embrionario, carnívoro y amante del agua

Abrazo sus comentarios.
besos

Gerardo Omaña Márquez dijo...

No susurres amor cosas al viento ni pienses que no estoy, eso no es cierto.
Es tanto mi dolor de no tenerte que transporto mi voz para quererte.

Ya no quiero que me digas que estás sola y aburrida,
Ya no quiero verte sola como un niño sin arena y sin castillo,
Ni quiero que mastiques canciones insonoras,
ni que escribas mi nombre en el azul cuadrado de cansados días.

No, no quiero que tu alma se evada de mis manos,
no quiero que tu alma se torne en brumas como en un laberinto
por no encontrarme un día.

Ya,, Ya estoy aquí, acaso no oyes la cancion que esta sonando?
La traje de allá de tus recodos, de donde el viento te empujó a mis brazos
de donde fuimos tú y yo codo con codo un solo amor y un solo abrazo.

Así que ya no hay más porque temer, ni que has perdido lo que ayer fue tuyo,
ni tedio amargo, ni sustos sin arrullos.
Ya estoy aquí para embriagarte de amor y de sonrisas,
para calmarte y calmarme con suave amor que el viento eriza.

Recibe un beso en tu alma.

Matilde dijo...

beLLo

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mis besos musa rellena

Hanzinho dijo...

Bonita Metafora.... :P

Si, si, si.... los olores son fundamentales en la relación....

Yo siempre me acuerdo de una ex que tenía olor a Sandía....

im-presionante

Vé la pelicula perfume.... es ma' buena...

Beshhhhhho....

MaLena Ezcurra dijo...

Maravilloso relato.
Devorarse, suele suceder en una ciudad.

Te abrazo con todo mi cariño.



Pd. xq de Barna a Baires?

Marquinho dijo...

Excelente relato... el amor puede volverse caníbal y puede hacer rodar más de una cabeza. Cuidado con el amor, que puede ser un revoltijo en las tripas o un recuerdo vomitivo. Un beso.

Anónimo dijo...

gerardo, gracias por el susurro poético. Bienvenido

matilde, me alegro de que te haya gustado

hanzinho, jaja: lo del olor a sandía me ha dejado perpleja. Qué rico, ¿cómo la dejaste escapar? :)

malena, devorarse y reconstruirse ¿será lo mismo?
Con respecto a por qué de Barna a Baires, puedo responder que estoy siempre en camino de una de las dos, que tengo mi lugar en la vida a ambos lados

marquinho, "Cuidado con el amor". Idóneo para reemplazar el cartel de "cuidado con el perro". Quién se va a animar a saltar el cerco después de eso? pocos valientes, o inconcientes, que siempre los hay... :)

Muchas gracias por visitar a estos peces

Besos